Procesar facturas.
Extraer info de facturas en PDF de cliente o proveedores, validar datos, registrar en bases de datos y generar reportes.
Todo negocio lleva a cabo múltiples procesos administrativos que no aportan directamente valor al negocio, que no suman a las ventas y aún así son necesarios como consecuencia de la operación.
La IA permite automatizar hasta el 70% de las tareas administrativas de una empresa.
Las posibilidades son muy amplias pero aquí las mas recurrentes en las que desarrollamos soluciones de automatización con ahorros excepcionales en mano de obra, tiempos y costos asociados.
Extraer info de facturas en PDF de cliente o proveedores, validar datos, registrar en bases de datos y generar reportes.
Cruzar ingresos/egresos de estados de cuenta del banco para identificar origen, registrar en bases contables y/o detectar discrepancias.
Revisar facturas y recibos y segmentar por tipo de gasto.
Crea y alimenta agentes para la capacitación y asesoramiento técnico o comercial de tus empleados. Disminuye la curva de aprendizaje y costos de capacitación. Limita las “islas de conocimiento” y deja de perder know-how con miembros que abandonan la empresa. El agente IA es el empleado de confianza que nunca se va, aprende constantemente de tu negocio, guarda, protege y transmite el conocimiento.
Analiza y filtra de entre grandes volúmenes de currículos el mejor candidato.
Clasifica, organiza, etiqueta y archiva documentos digitales que siempre estarán fácilmente localizables.
Resume los puntos tratados en reuniones, asigna y calendariza tareas a los miembros del equipo de forma automática.
Mediante una aplicación, sitio web o Chatbots, coordina la disponibilidad de citas con los clientes, programa visitas, calendariza reuniones y tareas, envía recordatorios y obtén métricas de asistencia/desempeño.
Completa los datos y enviaremos tu solicitud directamente a nuestro equipo por correo.
Conoce cómo analizamos tareas, reglas, sistemas y puntos de control para convertir procesos repetitivos en flujos de trabajo que reduzcan intervención manual y faciliten el seguimiento.
Antes de automatizar una tarea es necesario entender cómo se realiza actualmente, qué información utiliza, quién participa y qué resultado debe producir.
No todas las actividades requieren el mismo tipo de solución. En general, un proceso puede ser candidato a automatización cuando presenta características como:
Durante el análisis también deben identificarse las excepciones. Si un proceso cambia constantemente o depende de decisiones que no pueden convertirse en reglas claras, puede ser necesario mantener determinadas etapas bajo intervención humana.
Una automatización puede entenderse como una secuencia de pasos que transforma una entrada en un resultado. El diseño comienza documentando el proceso actual y posteriormente definiendo qué etapas pueden ejecutarse mediante software.
Un flujo puede incluir elementos como:
Algunos procesos son lineales, mientras que otros requieren diferentes rutas según la información recibida. Por ejemplo, una condición puede determinar si una solicitud continúa automáticamente o se envía a revisión.
El flujo también puede interactuar con distintos sistemas mediante APIs, conectores, bases de datos o funciones desarrolladas específicamente para el proyecto.
Un proceso automatizado necesita un evento que indique cuándo debe comenzar. El tipo de disparador depende de la operación que se quiera automatizar.
Algunos ejemplos que pueden evaluarse son:
A partir de ese evento se ejecutan los pasos definidos para el proceso. Por ejemplo, una solicitud recibida puede clasificarse, consultar información adicional, generar una tarea y notificar al responsable correspondiente.
También pueden existir procesos programados para ejecutarse periódicamente, por ejemplo para preparar reportes, revisar información acumulada o realizar tareas administrativas recurrentes.
Una automatización empresarial no debe diseñarse únicamente para ejecutar acciones. También debe permitir identificar qué ocurrió durante el proceso y qué hacer cuando una operación no puede completarse normalmente.
Dependiendo del alcance, pueden incorporarse mecanismos como:
Para evaluar el resultado de una automatización pueden compararse indicadores del proceso antes y después de su implementación.
Dependiendo de la actividad, pueden analizarse métricas como tiempo promedio de procesamiento, cantidad de operaciones, tareas que requieren intervención manual, incidencias registradas o tiempo destinado por el equipo al proceso.
Esta medición permite identificar si la automatización está generando una mejora operativa y detectar etapas que todavía pueden optimizarse.
No necesariamente. Dependiendo de las herramientas existentes y sus posibilidades de integración, puede desarrollarse una solución que conecte parte de la infraestructura actual. Primero se revisan los sistemas, datos y mecanismos disponibles.
Sí. Un flujo puede detenerse en determinadas etapas para solicitar revisión o autorización antes de continuar. Esto puede ser útil cuando una acción tiene implicaciones comerciales, administrativas u operativas.
El comportamiento se define de acuerdo con el proyecto. Pueden implementarse registros, reintentos, estados de error, notificaciones o rutas alternativas para que las incidencias puedan identificarse y atenderse.
Primero se analiza cuánto trabajo requiere actualmente, cuántas veces se ejecuta, qué errores o retrasos genera y qué partes pueden convertirse en reglas. Con esa información es posible evaluar qué etapas tienen mayor potencial de mejora.
Como referencia pueden consultarse recursos oficiales sobre diseño de flujos, automatización entre sistemas, disparadores, condiciones y procesos de aprobación.